Sobre mi trabajo

Hola, hola!


Regresé, ¡sí! Por fin, después de muchos borradores y de muchos temas que ya no me decidí a publicar, estoy mucho mejor, más tranquila, contenta, con mucho que hacer y sorprendida por el efecto que tiene en mí el saber que sí iré a trabajar pero no en la escuela de siempre, sino en una de Texmelucan, ¿por qué eso me pone contenta? Por que por un día más no estaré con cuarto año! jejeje. De plano esos niños son agotadores, me dejan sin energía, sin voz, un poco desanimada, cuestionándome cada miercoles y jueves a las 2pm si sirvo o no para enseñar y pensando en que soy un desastre "as a teacher". El lado positivo de estar con cuarto año es que me doy cuenta de lo paciente que puedo ser, lo mensa que puedo ser y lo "multifuncional" que puedo ser atendiendo a 7 de 10 niños hablándome todos a la vez en completo desorden. Creo que a veces para ellos es más frustrante  no entender ni papa de lo que digo que para mi que no me entiendan nada. 


En fin, no todo es un desastre, he tenido avances y han tenido avances, dicen que "echando a perder se aprende" pues helo aquí, está comprobado, lo siento mucho pero con estos alumnos aprendí. Los otros grupos son otra historia, cada uno tiene sus propias cualidades, alumnos burros, flojos, mañosos, bromistas, groseros, sabelotodos, berrinchudos, trabajadores, con energía interminable, fastidiosos, molones, distraídos, inteligentes, astutos, convenencieros, barberos, quejosos, ingeniosos, desobedientes, muy obedientes, y en fin, cada uno tiene una cualidad que resalta sobre las demás, y con estas cualidades y ellos hay que lidiar cada día. Cada día que deciden estar de cierto humor y acentuar algún comportamiento. 


 No me quejo de ellos, o no de la mayoría, pero me he encontrado con papás que dicen "voy a hablar con él" "voy a hablar con ella", "ya le voy a decir" "ya hablamos y no sé que pasa" y frases por el estilo cuando les explicas que su hijito o hijita, no hace tarea, no se comporta, no estudia, no trabaja en clase  y es un desastre en el salón, de eso si me quejo, porque se supone que como padres, sus hijos deberían obedecerlos, pero a veces ni eso, si la mamá o el papá no pueden hacer nada, yo, ¿en donde quedo? y ¡hablo de primaria! Come on, ¡primaria! Pues esa es la queja, acerca de los niños groseros y burros por flojos. Claro, claro, hay una y mil razones detrás de un comportamiento problemático, pero no son cosas que no se puedan corregir, mejorar y principalmente tratar, así que padres del mundo, no echen a perder a sus hijos.


Regresando al punto del inicio quisera escribir sobre otras cosas que me han pasado, logros propios, pequeñas victorias y mucho sobre mis hijos gatos, pero en vez de eso regresaré al tema de la escuela primaria.


Hay muchas más quejas, de los maestros, del sistema y del mundo,  pero en este año de ser maestra de escuela primaria (y no olvidemos mis visitas al kinder) me ha enseñado también que transmitir es un privilegio. 

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